Anatomía del músico · Técnica y rendimiento
Voz y beatbox
Libro de 290 páginas ilustradas.
Ediciones Marc Papillon – 2022
El libro
Todo empieza con una idea. ¿Quiere unirse a un grupo ya formado o crear una nueva formación? ¿Quiere llevar su forma de tocar a otra dimensión?
Redescubra con otra mirada los distintos sistemas que utiliza, para disfrutar después de un uso global más fácil:

- Sistema eje vertical: de los pies a la cabeza, pasando por la pelvis y la columna vertebral
- Sistema eje horizontal: la cintura escapular, formada por los dos omóplatos y las dos clavículas
- Sistema manual: los brazos, los antebrazos y las manos
- Sistema ventilatorio: el diafragma y los músculos del periné, abdominales y glúteos
- Sistema vibrador: las cuerdas vocales, situadas en la laringe (garganta), justo por encima de la tráquea
- Sistema resonador: la garganta/faringe y la boca (tracto vocal), velo del paladar
- Sistema articulador: la lengua
- Sistema de expresión facial: la máscara facial y los labios
- Sistema de intención: la música y el sentido artístico, la sensibilidad.
Visualizar y sentir mejor
Prefacio de ALEXINHO, campeón del mundo de beatbox

Para mí, el human beatbox está lleno de misterios.
¿De dónde salen realmente los sonidos? ¿Cómo se producen? ¿Por qué medios? ¿Qué músculos y qué articulaciones intervienen?
Solo algunas nociones «básicas» están a mi alcance, según mis sensaciones físicas (labios, voz, aire, lengua, etc.).
Pero, como no soy anatomista, me hago muchas preguntas.
Seguramente no soy el único que se las hace.
Mis únicas fuentes de aprendizaje proceden de intercambios, encuentros y conversaciones en distintos eventos de beatbox.
Formo parte de un medio (underground) cuyo objetivo es, en parte, descubrir nuevas sonoridades; hacerlo sin saber realmente cómo funciona esa máquina que es el cuerpo es para mí a la vez un interrogante y una proeza.
En efecto, los misterios del human beatbox nacen en gran parte de nuestra carne, de nuestro organismo, de nuestra fisionomía, y un largo etcétera.
Pero sabemos muy poco de ello.
Los beatboxers actuales son verdaderos acróbatas de los músculos de la cara.
Por eso, a los músicos performers que somos nos interesa mucho aprender cuanto antes a gestionar nuestros esfuerzos de la manera más acertada posible, para aprender a dosificarnos y, así, durar en el tiempo.
Esta obra nos ofrece claves elementales para comprender este instrumento orgánico que todos poseemos.
Lo que puede beneficiar a los artistas vocales beneficia también a los pedagogos deseosos de enriquecer sus conocimientos sobre la transmisión de este arte.
Alexinho – Beatboxer, campeón del mundo de beatbox
Prefacio de NATHALIE SOLENCE
Cantante – Cantautora

Recuerdo la primera vez que subí a un escenario para cantar una canción mía, letra y música. Acababa de cumplir veinte años. Fue como un flechazo… el encuentro con un espacio en el que enseguida me sentí como en casa. Los años anteriores había tenido la mala experiencia, en mis exámenes de guitarra, de que me temblaran los dedos. Pero aquel día, a pesar de los nervios, a pesar de mi corazón desbocado en el pecho, mi voz no tembló: mis palabras, mis notas estaban ahí, sin titubeos, sin lagunas. Una sensación de felicidad, de euforia, de poder, desde los primeros instantes… El mundo podría haberse derrumbado a mi alrededor: ¡yo estaba de pie frente al público que me escuchaba! Y, justo después, las ganas de volver lo antes posible. Podría decir que me tiré al agua y que, una vez dentro, ¡me di cuenta de que era un pez!
Todavía hoy, el escenario es para mí un lugar privilegiado y especial. Una mezcla de espacio abierto al mundo y de espacio totalmente íntimo, donde cualquier libertad es posible. Comparable, en eso, a la escritura. Solo que, si cuando escribes estás a solas contigo mismo, ¡en el escenario estás a solas con todo el mundo! Un lugar donde se unen otros contrarios, como por ejemplo sentirse a la vez «otra» y «profundamente una misma».
Empecé a cantar simplemente para compartir con el público las canciones que escribía. Sin técnica, sin haber trabajado ni la voz, ni la postura, ni la actuación… Y de canción en canción, de escenario en escenario, me encontré convertida en cantante…
Canto…
Para vestir las horas grises / y pintar de azul el cielo
Estar en un abrir y cerrar de ojos en Venecia / sentir el sol cuando llueve
Y embriagarme al caer la noche / para no tener ya miedo al lobo
En lo hondo del bosque, en lo hondo del pozo / por cualquier cosa, por nada…
Después seguí todo tipo de clases: canto, teatro, mimo, clown, interpretación… Me entrené para «moverme» en el escenario, para «hablar», para respirar, ¡para cantar! Mi voz me jugó varias malas pasadas. Pasé por foniatras, logopedas… Aprendí a escucharla, a sentirla, a oír cómo se cansaba, a no maltratarla. A dominarla, en cierto modo. También aprendí a conocerme mejor, con mis defectos y mis puntos fuertes. Marc me propuso un trabajo de investigación basado en el funcionamiento del cuerpo en relación con la mente y las emociones.
Anatomía del músico. Este libro lleva bien su título. Aun así, no imaginaba la aventura que me esperaba, ¡tan apasionante y tan compleja a la vez! Leerlo es realmente partir al descubrimiento de la vida en el fondo de los océanos.
Pero, más allá de una descripción —incluso de una disección— maravillosamente ilustrada página tras página, más allá de la fenomenal cantidad de información que reúne, más allá de sus investigaciones y de la pasión que nos transmite, Marc Papillon nos hace tomar conciencia de los orígenes y de las repercusiones de nuestros movimientos; comprender de dónde viene tal o cual dolor; ajustar nuestra postura, nuestros gestos y nuestra respiración según las necesidades. También nos da «claves» para «reunir» lo que es posible reunir físicamente, para no dejarnos invadir por molestias añadidas cuando surgen dificultades.
Para mí, es lo esencial de lo que me quedo. Sin olvidar que, al fin y al cabo, siempre, en su proceso de investigación, están el arte, la música, la felicidad de aprender, el placer de tocar y, por supuesto, el ser humano, ¡imperfecto por definición!
Posdata: algunos nombres de músculos de los que nunca había oído hablar me hicieron soñar… ¿Manjares exquisitos o picos rocosos? Al final opté por una excursión a la montaña, a través de estos versos que escribí para divertirme:
Escalar las cumbres del Serrato Mayor,
bajar por la cara posterior e ir luego
a mojarse los pies en el agua helada de los Redondos Menores…
Calentarse al sol… protegerse la frente,
subir hacia la Gálea hasta el Masetero,
bajar a la carrera los Romboides, tomar un poco de aire,
saludar allí a Su Eminencia Hipotenar
y cenar después en el Cuadrado Lumbar, calle de las Artes.
Nathalie SOLENCE – Cantante – Cantautora
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Anatomía del músico
Libro de 290 páginas ilustradas.
Ediciones Marc Papillon – 2022
